Ahí, bajo el manto de su frondosa espesura, una noche de plenilunio, le declaré mi primer amor a una adolescente, con palabras balbuceantes, tartamudeando a veces, sudoroso y escaleno.
Ahí, nos sentábamos en las tardes otoñales. Estudiábamos para los exámenes cuatrimestrales del Liceo en los amaneceres de invierno, fríos y risueños. Cuántos recuerdos, cuántos anhelos.
Muchos de ustedes, amables lectores, hablaron de amor debajo de este árbol. Alguno de ustedes (los varones), se hicieron pipí en su tronco fuerte y protuberante.
La historia me cuenta que en principio daba frutos, pero que con el tiempo "se volvió macho", "quizás como respuesta a las orinas que depositaban en su tronco". Quiénes de ustedes, no esperó a que su enamorada saliera de la iglesia, debajo de este vetusto árbol. Y es que la puerta de nuestra iglesia estaba en la Gastón F. Deligne, antes de que se cometiera el adefesio de "dañarla".
Quiénes de ustedes, no platicó con sus amigos en el banco con espaldar de granito que rezaba en su sentadera "Donado por Mateo Cepeda" y que estaba cobijado (el banco) por la sombra austera de nuestro invariable limoncillo?
Este limoncillo, hoy centenario, ha visto pasar muchas generaciones, muchos amores y muchas noches plenilunares.
BAJO SU SOMBRA
A la sombra de un frondoso limoncillo,
veía pasar mil muchachas adolescentes,
miradas traviesas, vienen y van con las gentes,
con amor ciego, te colgaban lazarillos.
La iglesia llena, con sus cánticos y alabanzas,
en la febril noche de un verano sabatino,
en mis adentros: hoy al amor le atino,
y de paso, aprendo a bailar sus danzas.(la de amor).
Hasta pronto, Dios querrá.
Ricardo González Quiñones
Sabanetero.


Comentarios
Un abrazo excento para tí hermano
Sergio
Sergio, para este humilde amigo suyo, tú sintetizas la poesía y la pluma más inteligente de nuestro pueblo. Todavía no salgo del asombro al leer cómo teniendo por tanto tiempo un segundo idioma, puedes encarnar los sinónimos en castellano con tanta precisión y ortografía. Eso habla de tu léxico y de tus conocimientos.
Gracias por definirme como tú amigo y adherirte a esta quijotesca obra de resaltar nuestros hitos.
Altagracita, quiero que sepas, que sólo un puñado de sabaneteros, hemos denunciado ese daño que le hicieron a nuestra iglesia y si te digo que fue un arquitecto, entonces el daño es doble. Que pena que no tenemos quien nos defienda.
Gracias amigos por tomarse el tiempo de escribir un comentario en este nostálgico artículo.
Mutilar un pueblo es un crimen de lesa patria.
Abrazos de tu imperecedero amigo
Sergio
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